sábado, 19 de enero de 2013

Vida en la revolución industrial.

DIARIO DE UNA NIÑA OBRERA

Esta mañana hacía mucho frío , todavía la luz del Sol no alumbraba las calles oscuras,grises, pero el aire estaba impregnado de ese humo que nunca desaparecía de las fábricas . Me levanté bastante tarde para la hora a la que debería haberme despertado eran las cinco menos cuarto , en quince minutos debía estar en la mina. Odiaba ese sitio, y mucho más hoy. Hoy era mi doceavo día del nombre, y nadie realmente sabia mi nombre , todas teniamos el mismo nombre “obrera“, nadie sabía que mi nombre era Sally, a nadie le importaba.  Esa mañana, después de tomar mi desayuno basado en una migaja de pan, salí  de camino a mi oficio. Hacía frío ya que mi ropa estaba un tanto desgastada Aquella misma mañana salí corriendo al igual que muchos otros niños todavía con el minúsculo trozo de pan en la boca que había conseguido después de mil súplicas a mi madre. Aquel día no fue muy diferente a los demás, las conversaciones que impregnaban la mina eran las mismas, susurros casi inaudibles sobre la organización que algunos estaban haciendo, proponían diferentes formas de acabar con esa situación , unos decían de ir en contra del sistema, pero no entendía lo que quería decir, pronunciaban la palabra “Anarquía“ , pero cuando le pregunté a mi madre sobre ello , la única respuesta fue un bofetón y quedarme sin la cebada de aquella noche. También oía susurros sobre grupos de gente,pero no entendía que querían estos.Cuando estaba sacando las piedras preciosas de la mina, como cada tarde , sin querer se me cayeron dos de estas, sentí como alguien tocó mi hombro, pensé que me caería otra gorda,que como siempre me pagarían solo la mitad, pero en vez de ver a un empresario,vi a un niño de mi estatura, Vestía ropa elegante. Ví en sus manos unos objetos redondos y amarillentos que relucían a pesar de las sombras oscuras que nos inundaban. su vestimenta me sorprendió ya que estaba completamente perfecta. Me llené de dudas. ¿Que hacía un niño de ese estatus social en un sitio como ese?  El miedo me paralizó y traté de salir corriendo, pero el hizó un movimiento con la cabeza,pidiendome silencio y que me quedase

-Como te llamas ?- le preguntó entre susurros escondidos detrás de una carreta de piedras.
-Da igual mi nombre, solo soy una niña obrera , lo siento,tengo que seguir trabajando - contestó ella fríamente entre susurros por miedo a ser descubierta.
-uhm..vale,te pido mis disculpas, me gustaría volver a hablar contigo.- Vio que le daba vergüenza, “¿vergüenza de qué?, él tiene dinero,estudios, juguetes, y yo...solo pan,y a veces ni eso“.
Me sorprendió que  hablase conmigo porque yo soy una niña pobre y él un niño rico.
Y mientras él se alejaba poco a poco yo decidí continuar con mi trabajo, ya que me quedaban todavía muchas horas, hasta que anocheciese.Llegué a mi casa y tan solo podía ver la luna que alumbraba las tristes calles. Mis zapatos volvieron a deshilacharse por el esfuerzo de conseguir un cacho de pan para comer todos los días. Mi madre me pegó tras saber lo ocurrido ya que eramos tan pobres que no poseíamos dinero para comprar unos pares nuevos. Me vi obligada a ponerme los de mi padre ya que trabajaba por él. Mi padre está enfermo en la cama y no puede trabajar. No sé qué le pasa, vomita sangre y mi madre llora. Aquella noche me dormí como siempre, con el dolor de espalda como mi mejor juguete de compañía, y con el hedor de las minas todavía apegado a mi cuerpo y mi descuidado pelo. Me dormí del tirón ya que sabía que si pasaba mucho más tiempo cavilando perdería horas de sueño. Mi último pensamiento antes de caer profundamente dormida fue “ojalá fuese tan rica como el niño de la mina“.


     DIARIO DE UN NIÑO BURGUÉS.

Me desperté entre las sábanas, el reloj marcaban las 8 de la mañana, debía ir al colegio. Oía como debajo las sirvientas estaban preparando la mesa para el desayuno, y como mi padre estaba hablando por el teléfono discutiendo ya a esas horas con alguno de sus obreros. Recordé a la niña de la mina , ¿quién sería, cómo se llamaría? Recordé como su vestido gris, que algún día fue blanco por lo visto, estaba lleno de agujeros y no tenía nada más que su piel para taparse del frío.Decidí bajar a desayunar, después cogí mi mochila y fui para la escuela, pero no podía dejar de pensar en aquella niña, así que esa tarde quise volver a la mina para intentar hablar con ella y le llevé un poco de la merienda que tenía preparada.
Fui a la mina en su busca, pero no la encontré. Mi espera fue eterna, por las ganas de volver a ver esos grandes ojos azules, pero apagados. Estaba oscureciendo y de repente la vi salir de aquella cochambrosa mina . Me impactó su vestimenta ya que estaba peor que el día anterior. Decidí acercarme cuidadosamente a ella pero ésta huía. Después de tanta espera, no podía irme sin hablar con ella así que le ofrecí mi almuerzo.Sally no pudo resistir aquella olor que desprendía mi comida y decidió hablarme:
- ¿Qué es lo que quieres?-Preguntó molesta.
-Sigo sin entender qué hace una niña como tú trabajando en una mina. -Contestó intrigado.
- No todos tenemos la misma suerte de nacer en una familia rica como tú.- replicó ella con los ojos entristecidos, y mirándole con algo de molestia. Él no entendía porque tanto odio. Su familia no había hecho nada, Padre siempre decía que estábamos viviendo el mejor momento, la etapa de la tecnología, él gritaba con sus amigos “ Revolución Industrial, amigos, Revolución Industrial , ellos trabajan y nosotros vivimos“, y brindaban tras ello. Ahora entendía realmente el problema. Decidí que le daría cada día mi merienda, tal vez así su rostro se volviese más rosado, y al menos su familia viviría algo mejor, aun sabiendo que esto no terminaría nunca.

 

jueves, 17 de enero de 2013

Mi confesión :

¿Alguna vez habeis sentido que no sois felices da igual como lo intenteis? Pues yo por lástima no dejo de sentirme así. He llegado a la conclusión de que debo de tener algún problema mental un fallo técnico en mi mente que me impide tomar decisiones correctas o simplemente decantarme por una. Soy una persona estresante,porque ni yo misma sé lo que quiero. Trato de razonar friamente y a veces llego a una conclusión y a la media hora a otra.
¿Alguna vez habeis querido simultaneamente a dos personas?Yo creo por una parte que sí,y por otra no. Creo que sigo enamorada de un recuerdo que me impide querer  más a una persona de carne y hueso que tengo delante. La verdad es que no entiendo como me soportan. No soy de esas personas que saben tratar con otras,se me da bastante mal no solo relacionarme sino el simple hecho de mostrar interés, supongo que es así porque pienso que una gran mayoria de la sociedad es escoria : personas falsas,egoistas que solo buscan su interés, o simplemente personas que no tienen dos dedos de frente. Soy demasiado inconformista,empezando a serlo conmigo misma, y también sometiendo bajo esa crítica a las personas que quiero, de esa manera siempre le encuentro un fallo a todo. Ese es mi problema más grave, no sé aceptar las cosas como son y seguir adelante,me aferro a ideales inexistentes. No sé poner un punto y a parte y asumir que puedo haberme equivocado pero que ya es tarde. ¿ Sabeis que es peor que llorar por tristeza? Que te caigan las lágrimas,que sientas una opresión en el pecho y no entiendas el porque de todo.
A veces desearía tomar la decisión que jamás tomaría ,ir a un sitio al que nunca iría,tal vez asi las cosas fuesen bien por una vez. Y supongo que algún dia lo haré, cuando esté realmente mal y no encuentre otra salida.

martes, 8 de enero de 2013

Sintonía de notas musicales.

Enamorandome de tus besos perdí la razón,en tardes en las que el Sol decidió ponerse por el horizonte me perdí con la mirada en las comisuras de tus labios,en aquellos hoyuelos que asomaban en cada una de tus sonrisas. Recorrí kilometros con los dedos acariciando tu blanca y suave espalda ,y mientras tus ojos permanecieron cerrados besé tus parpados.
Y es que la perfección de nuestra sintonía no es explicable ni con las más bellas melodías compuestas por los mejores músicos. Prométeme que tus sonrisas iluminarán como el Sol mil días, que tus brazos serán mi paraguas que me protejan de las lluvias y vientos más fuertes, prométeme que no llenaremos el aire de gritos ni conversaciones innesarias cuando el silencio sea el mejor compañero.

Me enamoraste tan rápido en tan poco tiempo que temo a despertar una mañana y saber que no querré despertar otra sin ti.