DIARIO DE UNA NIÑA OBRERA
Esta mañana hacía mucho frío , todavía la luz del Sol no alumbraba las calles oscuras,grises, pero el aire estaba impregnado de ese humo que nunca desaparecía de las fábricas . Me levanté bastante tarde para la hora a la que debería haberme despertado eran las cinco menos cuarto , en quince minutos debía estar en la mina. Odiaba ese sitio, y mucho más hoy. Hoy era mi doceavo día del nombre, y nadie realmente sabia mi nombre , todas teniamos el mismo nombre “obrera“, nadie sabía que mi nombre era Sally, a nadie le importaba. Esa mañana, después de tomar mi desayuno basado en una migaja de pan, salí de camino a mi oficio. Hacía frío ya que mi ropa estaba un tanto desgastada Aquella misma mañana salí corriendo al igual que muchos otros niños todavía con el minúsculo trozo de pan en la boca que había conseguido después de mil súplicas a mi madre. Aquel día no fue muy diferente a los demás, las conversaciones que impregnaban la mina eran las mismas, susurros casi inaudibles sobre la organización que algunos estaban haciendo, proponían diferentes formas de acabar con esa situación , unos decían de ir en contra del sistema, pero no entendía lo que quería decir, pronunciaban la palabra “Anarquía“ , pero cuando le pregunté a mi madre sobre ello , la única respuesta fue un bofetón y quedarme sin la cebada de aquella noche. También oía susurros sobre grupos de gente,pero no entendía que querían estos.Cuando estaba sacando las piedras preciosas de la mina, como cada tarde , sin querer se me cayeron dos de estas, sentí como alguien tocó mi hombro, pensé que me caería otra gorda,que como siempre me pagarían solo la mitad, pero en vez de ver a un empresario,vi a un niño de mi estatura, Vestía ropa elegante. Ví en sus manos unos objetos redondos y amarillentos que relucían a pesar de las sombras oscuras que nos inundaban. su vestimenta me sorprendió ya que estaba completamente perfecta. Me llené de dudas. ¿Que hacía un niño de ese estatus social en un sitio como ese? El miedo me paralizó y traté de salir corriendo, pero el hizó un movimiento con la cabeza,pidiendome silencio y que me quedase
-Como te llamas ?- le preguntó entre susurros escondidos detrás de una carreta de piedras.
-Da igual mi nombre, solo soy una niña obrera , lo siento,tengo que seguir trabajando - contestó ella fríamente entre susurros por miedo a ser descubierta.
-uhm..vale,te pido mis disculpas, me gustaría volver a hablar contigo.- Vio que le daba vergüenza, “¿vergüenza de qué?, él tiene dinero,estudios, juguetes, y yo...solo pan,y a veces ni eso“.
Me sorprendió que hablase conmigo porque yo soy una niña pobre y él un niño rico.
Y mientras él se alejaba poco a poco yo decidí continuar con mi trabajo, ya que me quedaban todavía muchas horas, hasta que anocheciese.Llegué a mi casa y tan solo podía ver la luna que alumbraba las tristes calles. Mis zapatos volvieron a deshilacharse por el esfuerzo de conseguir un cacho de pan para comer todos los días. Mi madre me pegó tras saber lo ocurrido ya que eramos tan pobres que no poseíamos dinero para comprar unos pares nuevos. Me vi obligada a ponerme los de mi padre ya que trabajaba por él. Mi padre está enfermo en la cama y no puede trabajar. No sé qué le pasa, vomita sangre y mi madre llora. Aquella noche me dormí como siempre, con el dolor de espalda como mi mejor juguete de compañía, y con el hedor de las minas todavía apegado a mi cuerpo y mi descuidado pelo. Me dormí del tirón ya que sabía que si pasaba mucho más tiempo cavilando perdería horas de sueño. Mi último pensamiento antes de caer profundamente dormida fue “ojalá fuese tan rica como el niño de la mina“.
DIARIO DE UN NIÑO BURGUÉS.
Me desperté entre las sábanas, el reloj marcaban las 8 de la mañana, debía ir al colegio. Oía como debajo las sirvientas estaban preparando la mesa para el desayuno, y como mi padre estaba hablando por el teléfono discutiendo ya a esas horas con alguno de sus obreros. Recordé a la niña de la mina , ¿quién sería, cómo se llamaría? Recordé como su vestido gris, que algún día fue blanco por lo visto, estaba lleno de agujeros y no tenía nada más que su piel para taparse del frío.Decidí bajar a desayunar, después cogí mi mochila y fui para la escuela, pero no podía dejar de pensar en aquella niña, así que esa tarde quise volver a la mina para intentar hablar con ella y le llevé un poco de la merienda que tenía preparada.
Fui a la mina en su busca, pero no la encontré. Mi espera fue eterna, por las ganas de volver a ver esos grandes ojos azules, pero apagados. Estaba oscureciendo y de repente la vi salir de aquella cochambrosa mina . Me impactó su vestimenta ya que estaba peor que el día anterior. Decidí acercarme cuidadosamente a ella pero ésta huía. Después de tanta espera, no podía irme sin hablar con ella así que le ofrecí mi almuerzo.Sally no pudo resistir aquella olor que desprendía mi comida y decidió hablarme:
- ¿Qué es lo que quieres?-Preguntó molesta.
-Sigo sin entender qué hace una niña como tú trabajando en una mina. -Contestó intrigado.
- No todos tenemos la misma suerte de nacer en una familia rica como tú.- replicó ella con los ojos entristecidos, y mirándole con algo de molestia. Él no entendía porque tanto odio. Su familia no había hecho nada, Padre siempre decía que estábamos viviendo el mejor momento, la etapa de la tecnología, él gritaba con sus amigos “ Revolución Industrial, amigos, Revolución Industrial , ellos trabajan y nosotros vivimos“, y brindaban tras ello. Ahora entendía realmente el problema. Decidí que le daría cada día mi merienda, tal vez así su rostro se volviese más rosado, y al menos su familia viviría algo mejor, aun sabiendo que esto no terminaría nunca.


