miércoles, 21 de octubre de 2015

En Asturias hace bueno

Nunca te marches. Por favor, jamás des el portazo que haga saltar astillas, lagrimas y despedidas. Jamás dejes de dejarme la taza de chocolate, o el tazón de cereales en el fregadero, ni dejes de darme el beso antes de irte a trabajar con la promesa de volver en los labios. No me imagino un día sin tus comentarios sobre coches, sobre sus piezas y cosas que jamás se me quedarán en la mente; sin que me motives a estudiar mil y una cosas, a escribir un libro o a hacerme una artista innovadora. No imagino estar en el sofá y poder tener el mando siempre en la mano sin haber peleado por él; ni quiero imaginar las noches en las que no tenga tu abrazo para darme calor hasta sofocarme y aguantar, porque prefiero ese calor achicharrante a tenerte lejos. Ojalá no marches porque te llevarías todo de mi, mis ilusiones, mis ganas de mejorar, mis esfuerzos por cocinar mejor. Te llevarías mi alegria, porque mi alegria eres tú.
Quédate, quédate hasta que hayamos buceado y visto mil peces a pesar del miedo que nos pueda dar el mar, quédate hasta que nos hayamos gritado y quedado afónicos en una discusión, quédate para ver todas y cada una de las reconciliaciones en las que acabamos conociéndonos más. Quédate para ver el mundo conmigo, y no me refiero a las ciudades -que también- sino a ponerte mis ojos y yo ponerme los tuyos y descubrirlo juntos. Quédate a emocionarte cuando digamos el "si quiero", a aguantar un vuelo de 10 horas y odiarme por desear ver una ciudad al otro lado del océano, quédate a que te sorprenda con tonterias y volverte loco con mis locuras. Quédate para oir como te digo cada mañana que te quedes conmigo en la cama. Quédate para soportar mis quejas y yo las tuyas; para caernos juntos y levantarnos; incluso para callarles la boca a aquellos que dijeron que esto no iba a funcionar. Quédate para formar una familia e ir a Disneyland. Quédate porque te amo, y porque mi vida ha pasado a ser nuestra vida.

Quédate y nunca marches, por favor.

martes, 6 de octubre de 2015

Construyéndonos

Eres fascinante. No, eres más que eso. Eres demoledor. Entraste en mi vida como el soplo de aire que se cuela por debajo de la puerta, entraste sin querer hacer ruido pero pasaste por todo, por las cortinas que me alejaban del mundo, por mis sueños y enredos, pasaste por la parte privada de mi cama donde guardaba mis secretos, removiste un poco las especias de mis emociones, y te quedaste en la estanteria más alta del salón como si fueras una ligera capa de polvo, esa que recoges cada mucho tiempo, te quedaste latente en mi corazón.
Eres demoledor porque la segunda vez que entraste tenias la puerta entreabierta, pero tu no cabias en ese espacio tan pequeño, tú siempre quieres más, entraste con una fuerza que la arrancó del sitio y con un "ya pondremos una nueva" en la boca, uniéndonos quisiera yo que no, en un destino cercano. Entraste y mis paredes desaparecieron, los armarios y cajones se abrieron y los secretos de mi cama salieron a darte la bienvenida sin haberles dado el permiso. Entraste y yo no sé en qué momento de todo aquel revuelo, no quise que te fueras, asi sin más salió la pregunta de mis labios:
- ¿Ponemos una puerta?
Y acabamos reconstruyendo la casa.