miércoles, 30 de noviembre de 2016

Cerrado.

Este blog queda cerrado de forma permanente. Gracias por leerme todo este tiempo. :)


Puedes leer mis nuevas entradas en: www.aquelsuspiroenlacama.blogspot.com

martes, 6 de septiembre de 2016

Lo verde para las vacas

Le he pedido al tiempo una pausa, un tiempo al tiempo, porque parece que no nos entendemos, él pasa por delante de mi y yo no lo veo, mi mirada sigue fijada en tu sonrisa pasen dias o meses, y para cuando pensé que empecé a fijarme en los segundos que tiene un minuto, apareces sin más en una foto y me paras la eternidad. O me la creas, paralela a mi realidad me sumerjo en pensamientos a kilómetros de mi casa, porque mi hogar lo sigo sintiendo donde hace frio en la calle y calor entre tus brazos. Y aquí sigue haciendo calor y el corazón lo noto resfriado, a veces con frio y otras perfectamente, tiene estornudos de felicidad y a veces tose te echos de menos al aire. Pero bueno, son síntomas del verano, o del comienzo de otoño, o que mi tiempo se paró el dia en el que te vi.

Sea como sea, me pediste una ensalada para comer y a cambio te di la ensalada, un año y medio, y un corazón que a dia de hoy me sigue faltando.

jueves, 18 de agosto de 2016

Me faltan lápices de colores

Y cuando pasas de página, que por fin ves la hoja en blanco delante de ti, dudas sobre qué deberías escribir hasta el punto de simplemente mantener ese precioso silencio dubitativo y seguro a la par. Segura de que ya vendrán las ganas de arrasar con tinta y rellenar hasta el último recoveco del folio. Pero de momento, por un momento indefinido, se quedará en su precioso color blanco.

lunes, 18 de julio de 2016

Dejo de fingir


No puedo más. Me he cansado de estar ciega. No sé por qué he alargado tanto tiempo las esperanzas de que en realidad esto fuera una pausa de una película de la que los dos habiamos decidido cansarnos por un momento, por un momento breve, tan breve que esperaba que ni lo notase. Seis meses al fin y al cabo son un suspiro.
 Pero la realidad es que no estaba cansada, te he echado de menos hasta cansarme, con el rostro impasible de quien ve los días como si tuviese todos los que quisiese. Te he echado de menos hasta el punto de negarme a abrirle el corazón a nadie que no tuviera tu voz, tu mirada, tus iniciales y tu forma de acariciar.  Te he echado tanto de menos que no me ha importado darme contra la pared de tu indiferencia una y otra vez.
Pero he releido tu carta de despedida, he releido tus mensajes en blanco, he releido el silencio en las llamadas, y perdóname pero ya no puedo estar más ciega.


https://www.youtube.com/watch?v=RxKVWs_qYBk

jueves, 23 de junio de 2016

Al borde

Estamos al borde del medio año. Medio año sin vernos, medio año sin saber nada más que la voz del otro no ha cambiado y que puede hacer el mismo daño que siempre. que puede crear fuego donde hay hielo y viceversa. Medio año y dicen que olvidamos en la mitad de tiempo que una pareja ha pasado junta. Y ya hemos superado la mitad de nuestros días, y no te olvido. Quizás ya no dueles, pero olvidarte serían palabras mayores. 
Estamos al borde del medio año y yo te he perdonado todo. Quizás simplemente porque tampoco iba a cargar con un odio a cuestas de forma eterna, o quizás porque me doy cuenta que te amé con el sindrome de Ana Karenina y que no podía esperar más de lo que eras. No fui realista. 
Y estamos al borde de medio año y mi vida es mucho más complicada que cuando mi única preocupación era qué ibas a querer de cenar, y aún así, no la cambiaría. 

sábado, 11 de junio de 2016

Aparcamiento abonado

He encontrado un ticket al fondo de mi cartera, bien escondido, que dice "Aparcamiento abonado 103", y he tardado realmente unos segundos en recordar de qué era, hasta que he visto "Benidorm". Y todo ha vuelto como una ola que choca de golpe contra las rocas, me vino a la mente nuestra primera pelea a la mente. Realmente habíamos discutido anteriormente, pero nunca hasta el punto de plantearnos si realmente queríamos ver al otro. Esa vez sí fue así. Esa vez igual debió ser la vez que nos mostrase que no estábamos hechos el uno para el otro, demasiado tozudos, demasiado peleones, demasiado lo que fuese que nos alejaba y nos juntaba. Ese día debió de terminar todo, o más bien no haber empezado nada, porque tras él vino el "sí" que lanzó mi vida por los aires.
Y es que igual para ti nada ha cambiado, igual para ti tan solo he sido un parón en tu vida, pero para mí no. Para mí lo fuiste todo. Fuiste mis ganas, mi seguridad, mis expectativas de vida, el único soporte que quería tener, creía que eras el bote salvavidas cuando hubiese tormenta. Y acabaste siendo tú la tormenta.
He tardado meses en entender que nuestro amor era tóxico, porque centraba el mundo en ti y tú en mi. He tardado más meses aún en entender que no me haces falta para ser feliz, y que otra persona valorará o verá lo que tú no viste.
He tardado meses en aceptarme a mí misma que me estaba mintiendo, que seguía pensando en ti a diario, y seguía idealizandote, seguía buscando excusas a tu comportamiento o forma de ser. Ahora entiendo que no las hay, quizás para ti todo lo que hiciste fue lógico, quizás te arrepentiste pero no supiste remediarlo, quizás me odies, o quizás me sigas queriendo y me pienses. Al final he comprendido que da lo mismo, los días pasan y la vida sigue, que no puedo odiarte porque al fin y al cabo un día me hiciste feliz, pero si puedo dejarte estar como un recuerdo agridulce.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Esperpentismo

Otra noche me desvivo gritándole a las paredes, susurrándole a mis libros, buscando una imagen en esta pecera de pensamientos ahogados una y otra vez, en copas de licores agrios y decisiones mal tomadas, o bien, como las medicinas que tanto odiamos pero nos ayudan. No sé si eres veneno pero medicina casi pondría la man...Casi pondría mis labios sobre los tuyos que no es así.

Sí, sigo buscando un contexto a este texto que acabe diciéndote que te echo de menos, y te echaría de mi vida a patadas pero me he quedado sin fuerzas de espantarte.

El día en el que te conocí, que ya no sé si fue día o si fue noche, porque nada estaba claro y al final todo es tan oscuro... Que me encuentro buscándote en las estrellas fugaces, entre mis sábanas y la lujuriosa sabana que era nuestra cama. Me encuentro pero no te encuentro a ti, como jamás lo hice porque yo diría que era noche e iba con los ojos vendados con mentiras despiadadas, ¡menudo tejido este que te hace querer saltar por el tejado!

Y si, lo he entendido, esto me pasa porque me pregunto cosas que en realidad no tienen sentido, un sentido bidireccional, y para sentir solo yo... Me quedo con mis copas. La 90B por cierto.

domingo, 8 de mayo de 2016



A pesar de todo, cuando oigo la lluvia viene tu nombre con ella, cuando huele a verano en el aire recuerdo el olor de tu piel con la crema de protección solar, cuando alguien dice "lentejas" recuerdo tus alabanzas. A pesar de todo, incluso de que quizás esto solo forme parte de tu regocijo interno, yo sigo oyéndote dentro de mi.

viernes, 22 de abril de 2016

sin indirectas

Empecé a quererte el día en que te abandoné. Fueron las palabras que él dijo cuando, diez años después, se la encontró por mera casualidad en un café. Ella sonrió, le dijo «hola, te quiero», pero de sus labios sólo salió «hola, ¿qué tal?». Estuvieron horas conversando hasta que él, en ese tipo de cosas siempre era él quien perdía la vergüenza por más vergüenza que le diera lo que había hecho (¿cómo pude dejarte?, ¿cómo fui tan imbécil hasta el punto de no darme cuenta de que todo lo que quería estaba en ti?), le dijo con toda la naturalidad del mundo que quería acostarse con ella. Primero, ella pensó en abofetearlo y después en amarlo toda la tarde y toda la noche; a continuación pensó en huir de allí y después en amarlo toda la tarde y toda la noche y, al final, decidió no decir nada y, lentamente, ocultando las lágrimas de los ojos, lo abandonó de la misma manera que él la había abandonado una década antes. No era una venganza, ni siquiera un castigo; sólo sintió que estaba tan perdida dentro de lo que sentía que tenía que irse lejos de allí para llegar dentro de sí. Pensó que probablemente fuera eso lo que le había sucedido aquel lejano día en que la había dejado, sola y retorcida de dolor en el suelo, para no volver nunca más.
De todo lo que quiero, tú eres lo que más me apasiona.
Fueron las palabras que ella dijo unos minutos después, cuando él, obstinado, la siguió hasta el final de la calle en hora punta. Estaban frente a frente, todo el mundo pasaba por su lado sin advertir que allí se decidía el futuro del mundo. Él dijo: «me casé con otra mujer para poder amarte en paz». Ella dijo: «me casé con otro hombre para que otro ruido te acallara en mí». Aunque la verdad es que ni el uno ni la otra dijeron nada de eso porque ni el uno ni la otra eran poetas. Pero lo que las palabras de uno («te quiero con locura») y las palabras de la otra («te quiero con locura») dijeron fue eso mismo. Entonces, la calle se paralizó ante su abrazo.

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"Prometo Equivocarme",
bestseller de Pedro Chagas Freitas

http://www.planetadelibros.com/prometo-equivocarme-libro-202213.h

viernes, 15 de abril de 2016

3 meses.

He llegado a pensar que te olvidaba. Que no estabas y no me hacias falta. He llegado a repetirme hasta saciarme "no lo merece" y pensar que no lo merecías, o querer pensarlo. He llegado a pensar que por no tener nada tuyo, las calles iban a parar de tener tu nombre, los olores no iban a oler a momentos y no buscaría tu mirada entre la gente. Pero me equivoqué.
Me equivoqué cuando pensé que sería fácil odiarte, cuando decidí rellenar mi vida con gente cuando en el fondo me hacias falta únicamente tú, me equivoqué las veces que marqué tu número y no llamé, las veces que escribí viéndote en linea y no envié nada. Y cuando me armé de valor y de equivocaciones llevaba el saco lleno, volví a equivocarme cuando pensé que oir tu voz no me dolería.
Al menos puedo decir que no me equivoqué en una cosa, sabía que no llamarías, porque en el fondo siempre fue así, tú no me querías.

sábado, 9 de abril de 2016

Intento 1116/116

Te escribí. Como tantas veces he hecho, hice y haré a lo largo del tiempo que te alojes en mis pensamientos, una duración indeterminada. Te escribí aquella mañana con la ilusión de quien cierra los ojos y no quiere ver la realidad. Te escribí que hacía una buena mañana cuando sujetaba las lagrimas con finos hilos de esperanza, de que quizás era demasiado negativa, demasiado niña como tú decías, demasiado lo que fuera pero que tarde o temprano tú ibas a ser la imagen que conocí un día de verano. Esperándote en la puerta de mi casa,  una simple llamada, te escribí simple y llanamente esperando que tú pensaras en mi como lo hacia yo cada día. Pero no tuve el valor de enviarte nada. Asi que simplemente lo borré, con la esperanza de que algún día pudiese escribirte realmente.

sábado, 2 de abril de 2016

2 de Abril

Parece que lo único que va a perdurar de este día es el ticket que guardo en mi cartera, ese en el que pone las medidas de lo que nos iba a unir para el resto de nuestras vidas. Y soy consciente de que ni la tinta perdurará más de dos años; cada vez, como el recuerdo, irá disminuyendo su tono hasta que un día será un simple papel blanco al igual que tú serás un mero transeúnte con el que había imaginado una vida. Y aunque digan que de sueños se vive, no dijeron que hay sueños que matan, que te arrebatan el sueño y las ganas de volver a soñar.


sábado, 12 de marzo de 2016

Un día de lluvia

Es verte y recordar nuestro juego. Ese, que no tiene regla alguna, ni tampoco pérdidas ni ganancias. Ese juego en el que uno tira y el otro afloja, pero nunca acabamos por tirar a la misma vez. Quizá porque no fue el momento, quizá porque aunque la pasión sea la que debe llevar nuestras vidas (como dice un sobre de azúcar, uno de los dos) no nos acabamos por arriesgar nunca a darlo todo. Y mientras tanto, pasan los años y las sonrisas al vernos son más grandes que el primer día y los abrazos más fuertes. Pero el juego sigue en pie, tú tirarás cuando yo afloje, y si ahora tiro un poco tú harás ver que sueltas la cuerda levemente.


jueves, 18 de febrero de 2016

Nada es tan fácil como parece

No puedo decir que no te eche de menos. De hecho lo hago cada día, intento recordar tu rostro aunque éste ya no aparezca tan fácilmente ante mis ojos, intento no olvidar tu voz, esa sonrisa que me tenía loca, y aquellos brazos que me abrazaban fuerte. Pero es inevitable, el tiempo pasa, y al final solo se están quedando las promesas rotas y las ilusiones incumplidas como únicas huéspedes de mi mente, y aún asi, con fecha de caducidad.  No puedo decir que no te eche de menos, pero cada día es más fácil imaginar una vida lejos de ti, a 800km de distancia.
Parece mentira que lo que se suponia ser eterno al final tuvo la duración más corta pensada. Parece mentira que estuvimos a 90 días de decir "sí, quiero" a lo que sería pasar la vida juntos. Cuando en realidad no suspiste aguantar un solo fallo. Un único fallo. ¿Y cómo arreglar algo cuando se ha roto por todos los lados posibles? Mi mente jamás pudo asimilar que dejases que todo pasase delante de tus ojos y jamás quisiste pararlo, solo los cerraste y dejaste que cada cosa siguiera su cauce. Hasta llegar a este momento, donde no recuerdo tu rostro apenas y me obligo a confundir tu número de teléfono para así jamás volver a marcarlo.


domingo, 17 de enero de 2016

ÚItimo capitulo

Permíteme cerrar este capítulo. Cerrar este precioso libro, y dejar la cubierta donde pueda verla de vez en cuando y suspirar. Dejarlo entre los demás, pero tenerlo ese cariño especial, ese miedo a abrirlo por sumergirme y perder la cordura entre las lineas de tus besos. Permítime aceptar que esto tan sólo fue para ambos un pequeño tomo de experiencias y muchos más sueños.

Tu y yo fuimos el mundo entero, y no, no le tuvimos miedo a nada, pero deberiamos haberlo tenido, porque nadie era capaz de romper esto menos nosotros dos. Y ahora, como el jarrón que está roto, no puedes pegar las piezas a la perfección sin que se vislumbren aquellos daños.


Gracias por ser el protagonista de mis días más felices, y ser la causa de mis mayores sonrisas.


Te quiero.