lunes, 27 de abril de 2015
Capítulo 5
Te escapas de aquello que controlo, entras en mi vida y desordenas pensamientos, sentimientos y expectativas que pensé que habia tirado por la borda hacia ya. Entras como un huracán y me dejas sin aliento, en el centro de algo que gira de forma caóticamente preciosa a mi alrededor. Y por una vez me da igual no poder controlar lo que ocurre, dejarme irme contigo y quedarme con una versión de mi que tiene una sonrisa que está grabada con tu nombre, ese remolino en el estómago y ese temblor leve de manos por nerviosismo.
domingo, 26 de abril de 2015
Capítulo 4: cuenta atrás, 4 días.
El tiempo se ha estancado en horas que parecen eternas y minutos que parecen inagotables. Que mis manos ansian ya sentir las tuyas, mis labios besarte, ver el mundo contigo, perderme entre tus sábanas, regalarte mis mejores noches y susurrarte un "buenos días" todas las mañanas.
Que el móvil pesa lo mismo, pero me pesa cada kilómetro que contienen esos billetes de ida y vuelta. Espero que entre ellos también las horas sean eternas y los minutos sean inagotables.
Que el móvil pesa lo mismo, pero me pesa cada kilómetro que contienen esos billetes de ida y vuelta. Espero que entre ellos también las horas sean eternas y los minutos sean inagotables.
jueves, 16 de abril de 2015
Capítulo 3
Es como un torbellino por dentro, te dan ganas de saltar, sonríes como si te la hubiesen dibujado con permanente, amenudo te sonrojas sin darte cuenta por tus pensamientos y sacudes la cabeza incrédulo de que te esté pasando a ti esto, que te hayas enamorado. Que te hayas enamorado sin razón y con la absurdez de la lejanía, y que la distancia desaparece con el grave timbre de su voz. Que el color del chocolate te recuerda a sus ojos, la lluvia te recuerda su calor y la música te transporta al pasado.
Y es que no hay mayor alegría que leerle por las mañanas, las llamadas inesperadas, su risa y esa complicidad que cada día aumenta con la ilusión a pesar de los kilómetros que nos separan.
Que no miento si digo que el corazón se me sale del pecho cada vez que leo un "me encantas" y la risa tonta se escapa de mis labios cuando me dicen "¿de verdad te has enamorado?".
Pues sí, así es, que me saquen la tarjeta que tengo que ponerle el asterisco: Propiedad de...
Y es que no hay mayor alegría que leerle por las mañanas, las llamadas inesperadas, su risa y esa complicidad que cada día aumenta con la ilusión a pesar de los kilómetros que nos separan.
Que no miento si digo que el corazón se me sale del pecho cada vez que leo un "me encantas" y la risa tonta se escapa de mis labios cuando me dicen "¿de verdad te has enamorado?".
Pues sí, así es, que me saquen la tarjeta que tengo que ponerle el asterisco: Propiedad de...
lunes, 13 de abril de 2015
Capítulo 2
Probablemente pudieras conseguir a cualquier chica, enamorarías a la más dura y a la más débil, a una preciosa y a una del montón, quizás la enamoraras y fuese rica o quizás pobre. La verdad es que estoy segura de que cualquiera de ellas con dos dedos de frente se enamorarían tan perdidamente como lo hice yo si te conocieran más de 3 días, y es que esa sonrisa no puede dejar indiferente a nadie que tenga corazón, la forma en la que brillan tus ojos al explicarte o tu mirada seria cuando escuchas, cuando piensas en trabajo o tu risa - que no es que sea una risa increíblemente diferenciada del resto, pero...¡yo qué sé! Es tu risa y a mi me hace feliz -. Y, si a ella, a otra, no la hace feliz es que quizás no la has enamorado. O que no tiene dos dedos de frente.
Probablemente pudieras enamorar a cualquier chica, a una como yo o mejor. Pero espero que te conformes conmigo, con mis tonterías, con mis caricias cuando conduces y con nuestras promesas, que, aunque no sean increíbles, son como tu risa y tu mirada, como nuestras manos enlazadas: perfectas.
Probablemente pudieras enamorar a cualquier chica, a una como yo o mejor. Pero espero que te conformes conmigo, con mis tonterías, con mis caricias cuando conduces y con nuestras promesas, que, aunque no sean increíbles, son como tu risa y tu mirada, como nuestras manos enlazadas: perfectas.
viernes, 10 de abril de 2015
Capítulo 1.
-Cogería el Ave ahora mismo
+¿Qué te lo impide?
- El trabajo, la universidad, es un cúmulo...
+...Lo sé. (...) Yo solo sé que he vivido con una chica y no funcionó a pesar del tiempo que llevábamos juntos, pero contigo noto que sería diferente, que tú y yo funcionamos...Tú sólo ven y quédate conmigo.
Y me pierdo en el tono grave de su voz,en su risa cuando no nos entendemos, en imaginar cómo conduce y sonríe mientras le da al botón de reproducir la nota de voz. Y entonces sé que, si pudimos esperar un año para vernos y vivimos nuestro dia a dia dejándo aquel verano en pausa para continuar la escena el pasado 2 de Abril, podremos aguantar estos meses sabiendo que cuando le volvamos a dar al play de esta historia no tendrá más parones.
+¿Qué te lo impide?
- El trabajo, la universidad, es un cúmulo...
+...Lo sé. (...) Yo solo sé que he vivido con una chica y no funcionó a pesar del tiempo que llevábamos juntos, pero contigo noto que sería diferente, que tú y yo funcionamos...Tú sólo ven y quédate conmigo.
Y me pierdo en el tono grave de su voz,en su risa cuando no nos entendemos, en imaginar cómo conduce y sonríe mientras le da al botón de reproducir la nota de voz. Y entonces sé que, si pudimos esperar un año para vernos y vivimos nuestro dia a dia dejándo aquel verano en pausa para continuar la escena el pasado 2 de Abril, podremos aguantar estos meses sabiendo que cuando le volvamos a dar al play de esta historia no tendrá más parones.
jueves, 9 de abril de 2015
El comienzo de la novela
Recuerdo aquella tarde de verano, era el dia 2 de Agosto de 2014, vísperas del cumpleaños de mi jefe. Estaba muy ilusionada cuando quedaban pocos minutos para que fueran las doce la noche y poder ser la primera en felicitarle, en darle ese libro que había elegido con tanto esmero y que me había interesado tanto que hasta me costaba parte de mi avaricia dárselo. Tenia varias mesas ocupadas, como cada noche sobre esa hora, hacia calor y era una noche bonita, como la gran mayoría de ellas en Benidorm durante el verano. Un calor sofocante para el que trabaja y agradable para el que pasea.
Las manillas del reloj se acercaban cada vez más y por fin eran las 00:01 cuando fui a felicitar a aquel hombre de barriga grande y corazón aún más enorme, él y su típica apatía con la que rechazó mi regalo provocó que las lágrimas de frustración corriesen por las mejillas sin vergüenza de que media calle me observase. "Oh, mira, la camarera guapa está llorando", si señores, quería haberles dicho, no solo sabemos sonreír y servirles mientras ustedes nunca saben qué pedir o discuten o incluso me miran mal por haber tomado nota de que al final la ensalada la deseaban sin tomate y no con él, como habían dicho las cinco primeras veces. Y entonces, tras las lágrimas y el paseo que tanto necesitaba para relajarme, oí que me llamaban desde mi derecha, un chico de sonrisa simpática y ojos marrones, una camiseta blanca y pantalones cortos, acompañado de dos amigos, los tres que se habían sentado y no querían ensalada porque "lo verde era para las vacas" y ellos "eran asturianos y querían comer bien". Me acerqué a atenderles y me dice "eh, no sé si sabías que a los tres nos gustas más sonriendo, estás más guapa. ¿Estás bien?", no pude evitar sacudir la cabeza sonriendo, me sonrojé, asi que más tarde sin siquiera pensármelo mucho le acabé dando mi teléfono y él apuntaba con una mirada dubitativa y la sonrisa en los labios de "¿realmente es tu número y hablaremos?.
No mentiría si dijera que negué verle durante toda una semana, alargando el momento, quizás sin querer verle del todo cuando veía a mi pareja y el remordimiento por haber dado mi número aparecía con cada mensaje. Pero tuvo que pasar por aquella estrecha calle de nuevo y el corazón se me paró por un par de segundos y la pregunta de "¿esta noche nos vemos? Mañana nos vamos." me hizo olvidar todo, solo tener la certeza de que la cerveza con limón estaría muy bien a las 2 de la madrugada.
No recuerdo mucho la conversación de aquellas horas tomando cervezas, cañas y hablando de perros, de canciones y trabajos. Sólo recuerdo que su mirada y la mia se cruzaban cada poco, que nuestras manos se acariciaron sin querer... Sin querer evitarlo, y que ir en coche a casa por el camino más largo fue lo más bonito que me había propuesto alguien en meses, que sus labios al rozar los míos parecían haber estado moldeados para estar así, que la pasión que hizo empañar los cristales de un coche en verano se había alimentado en dos días, y el deseo de volver a verse fue incrementando a lo largo de los siguientes 250. Hasta casi olvidar que un día nos prometimos en un coche que estaríamos juntos, que él sería mío y yo suya, y que no era un simple beso de una camarera y un turista, sino el comienzo de la historia de amor más bonita.
Hasta el 2 de Abril del 2015.
Las manillas del reloj se acercaban cada vez más y por fin eran las 00:01 cuando fui a felicitar a aquel hombre de barriga grande y corazón aún más enorme, él y su típica apatía con la que rechazó mi regalo provocó que las lágrimas de frustración corriesen por las mejillas sin vergüenza de que media calle me observase. "Oh, mira, la camarera guapa está llorando", si señores, quería haberles dicho, no solo sabemos sonreír y servirles mientras ustedes nunca saben qué pedir o discuten o incluso me miran mal por haber tomado nota de que al final la ensalada la deseaban sin tomate y no con él, como habían dicho las cinco primeras veces. Y entonces, tras las lágrimas y el paseo que tanto necesitaba para relajarme, oí que me llamaban desde mi derecha, un chico de sonrisa simpática y ojos marrones, una camiseta blanca y pantalones cortos, acompañado de dos amigos, los tres que se habían sentado y no querían ensalada porque "lo verde era para las vacas" y ellos "eran asturianos y querían comer bien". Me acerqué a atenderles y me dice "eh, no sé si sabías que a los tres nos gustas más sonriendo, estás más guapa. ¿Estás bien?", no pude evitar sacudir la cabeza sonriendo, me sonrojé, asi que más tarde sin siquiera pensármelo mucho le acabé dando mi teléfono y él apuntaba con una mirada dubitativa y la sonrisa en los labios de "¿realmente es tu número y hablaremos?.
No mentiría si dijera que negué verle durante toda una semana, alargando el momento, quizás sin querer verle del todo cuando veía a mi pareja y el remordimiento por haber dado mi número aparecía con cada mensaje. Pero tuvo que pasar por aquella estrecha calle de nuevo y el corazón se me paró por un par de segundos y la pregunta de "¿esta noche nos vemos? Mañana nos vamos." me hizo olvidar todo, solo tener la certeza de que la cerveza con limón estaría muy bien a las 2 de la madrugada.
No recuerdo mucho la conversación de aquellas horas tomando cervezas, cañas y hablando de perros, de canciones y trabajos. Sólo recuerdo que su mirada y la mia se cruzaban cada poco, que nuestras manos se acariciaron sin querer... Sin querer evitarlo, y que ir en coche a casa por el camino más largo fue lo más bonito que me había propuesto alguien en meses, que sus labios al rozar los míos parecían haber estado moldeados para estar así, que la pasión que hizo empañar los cristales de un coche en verano se había alimentado en dos días, y el deseo de volver a verse fue incrementando a lo largo de los siguientes 250. Hasta casi olvidar que un día nos prometimos en un coche que estaríamos juntos, que él sería mío y yo suya, y que no era un simple beso de una camarera y un turista, sino el comienzo de la historia de amor más bonita.
Hasta el 2 de Abril del 2015.
miércoles, 8 de abril de 2015
Demasiado lejos de ser real
Me arde el alma de imaginarme en parajes que nunca he visto, que quizás nunca vea, que quizás vea pero en otro momento y de otra manera y no en la que lo deseo, pero me arde el alma cada vez que cierro los ojos. Los cierro y no puedo evitar recordar el asiento de aquel coche bajo mis piernas desnudas, como sonaba una canción de algún cantante que odiaba de fondo de nuestras conversaciones, mientras yo le guiaba con un " izquierda, no, no, no, derecha... bueno, si para allá " y él se reia de mi disléxia, donde cada minuto se llenaba de palabras o de miradas que decían más que las anteriores.
Alargabamos el tiempo con tal de disfrutar de esas pocas horas que teniamos para conocernos, para quizás enamorarnos de nuevo después de un año en el que habiamos olvidado el olor del otro, el sabor lento o apasionado de aquellos besos que se quedaron en un "continuará" -y, cómo tardó, joder, en llegar la segunda parte y qué breve fue-.
Apenas te has ido hace menos de una semana y me arde el alma imaginando estar ahi, a 900km de distancia de casa y a la vez en casa, entre tus brazos, esos brazos que no me soltaban la hora anterior de la despedida...<<¿Juegas al FIFA? ¿Qué equipo?>> y no podría haber recordado casi ni mi nombre, solo estaba pensando en que quedaban minutos para que se fuera, que quizas pasara otro año... Y su risa cuando no sabía responder y aún así le decía "pero si gano yo harás todo un día lo que yo diga" y él acepta con esa mirada de "sabemos quien tiene la razón, pero solo sigamos con este juego".
Y que seguramente me quede con promesas incumplidas de tomar chocolates calientes con churros observando nevar , ir a Rusia, de hacer desayunos por la mañana o conducir ese Mercedes E Coupe (tiquismiquis), de conocer a su hermano, de ganar al FIFA o perder -lo más seguro-, pero por una vez más me mantendré en vilo mientras transcurre el tiempo y me arde el alma imaginando parajes que nunca he visto y que quizás no vea.
Alargabamos el tiempo con tal de disfrutar de esas pocas horas que teniamos para conocernos, para quizás enamorarnos de nuevo después de un año en el que habiamos olvidado el olor del otro, el sabor lento o apasionado de aquellos besos que se quedaron en un "continuará" -y, cómo tardó, joder, en llegar la segunda parte y qué breve fue-.
Apenas te has ido hace menos de una semana y me arde el alma imaginando estar ahi, a 900km de distancia de casa y a la vez en casa, entre tus brazos, esos brazos que no me soltaban la hora anterior de la despedida...<<¿Juegas al FIFA? ¿Qué equipo?>> y no podría haber recordado casi ni mi nombre, solo estaba pensando en que quedaban minutos para que se fuera, que quizas pasara otro año... Y su risa cuando no sabía responder y aún así le decía "pero si gano yo harás todo un día lo que yo diga" y él acepta con esa mirada de "sabemos quien tiene la razón, pero solo sigamos con este juego".
Y que seguramente me quede con promesas incumplidas de tomar chocolates calientes con churros observando nevar , ir a Rusia, de hacer desayunos por la mañana o conducir ese Mercedes E Coupe (tiquismiquis), de conocer a su hermano, de ganar al FIFA o perder -lo más seguro-, pero por una vez más me mantendré en vilo mientras transcurre el tiempo y me arde el alma imaginando parajes que nunca he visto y que quizás no vea.
martes, 7 de abril de 2015
El corazón en liquidación para el que pueda pagar las deudas de promesas incumplidas.
Y el transcurso de los meses parece que no cesa, que los minutos pasan uno tras otro sin tener vergüenza de arrebatarte los recuerdos poco a poco, como si fuesen pequeños ladrones o quizás pequeños reyes magos que te regalan un poco de olvido, un poco de indiferencia y madurez.
El tiempo transcurre y nosotros fluimos con él. Exámenes, nuevas amistades, barbacoas, y noches de fiesta, lios esporádicos, ilusiones tontas con personas ingratas, ilusiones y sueños nuevos con viajes, con trabajos, con tonterías diarias, cosas que ya no compartimos en voz alta por las noches en la cama.
Y es que parece que fue hace nada cuando pronuncié un "adiós", y ya ha pasado un cuarto del tiempo que pasamos juntos. Y ya no duele, tan solo es un recuerdo que se torna borroso con el alcohol de las noches, con las miradas de las personas que nos cruzamos a diario, con las risas que nos roban otros, con el estrés diario de llegar a tiempo a todo: a poner a hervir el agua, a estudiar economia, a no perder el bus de cada mañana; y quizás el latido acelerado al ver el hoyuelo de una persona.
Y es que el tiempo transcurre y nosotros nos alejamos de lo que fuimos, juntos o por si solos, el corazón más duro, la amistad más vivida, la sonrisa más ligera, y el amor cerrado por reformas o en liquidación para quien pueda pagar la deuda de las promesas que no nos cumplimos.
El tiempo transcurre y nosotros fluimos con él. Exámenes, nuevas amistades, barbacoas, y noches de fiesta, lios esporádicos, ilusiones tontas con personas ingratas, ilusiones y sueños nuevos con viajes, con trabajos, con tonterías diarias, cosas que ya no compartimos en voz alta por las noches en la cama.
Y es que parece que fue hace nada cuando pronuncié un "adiós", y ya ha pasado un cuarto del tiempo que pasamos juntos. Y ya no duele, tan solo es un recuerdo que se torna borroso con el alcohol de las noches, con las miradas de las personas que nos cruzamos a diario, con las risas que nos roban otros, con el estrés diario de llegar a tiempo a todo: a poner a hervir el agua, a estudiar economia, a no perder el bus de cada mañana; y quizás el latido acelerado al ver el hoyuelo de una persona.
Y es que el tiempo transcurre y nosotros nos alejamos de lo que fuimos, juntos o por si solos, el corazón más duro, la amistad más vivida, la sonrisa más ligera, y el amor cerrado por reformas o en liquidación para quien pueda pagar la deuda de las promesas que no nos cumplimos.
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