martes, 6 de octubre de 2015

Construyéndonos

Eres fascinante. No, eres más que eso. Eres demoledor. Entraste en mi vida como el soplo de aire que se cuela por debajo de la puerta, entraste sin querer hacer ruido pero pasaste por todo, por las cortinas que me alejaban del mundo, por mis sueños y enredos, pasaste por la parte privada de mi cama donde guardaba mis secretos, removiste un poco las especias de mis emociones, y te quedaste en la estanteria más alta del salón como si fueras una ligera capa de polvo, esa que recoges cada mucho tiempo, te quedaste latente en mi corazón.
Eres demoledor porque la segunda vez que entraste tenias la puerta entreabierta, pero tu no cabias en ese espacio tan pequeño, tú siempre quieres más, entraste con una fuerza que la arrancó del sitio y con un "ya pondremos una nueva" en la boca, uniéndonos quisiera yo que no, en un destino cercano. Entraste y mis paredes desaparecieron, los armarios y cajones se abrieron y los secretos de mi cama salieron a darte la bienvenida sin haberles dado el permiso. Entraste y yo no sé en qué momento de todo aquel revuelo, no quise que te fueras, asi sin más salió la pregunta de mis labios:
- ¿Ponemos una puerta?
Y acabamos reconstruyendo la casa.

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