viernes, 28 de noviembre de 2014

Los días grises me definen

Estos dias me siento tan débil en todo que parece que solo sé reaccionar con el enfado, con la soledad y con el silencio doloroso de quien no quiere escuchar, no quiere ver ni oir nada de lo que le rodea. Aferrandome en vano a pequeñas cosas que me puedan sacar sonrisas. Hoy al menos me he reido, de esto que lloras de la risa porque hacia tanto tiempo que nada te hacia reir tanto aunque sabes que era medianamente absurdo reirse por ello.

Sé que debo cambiar en tantas cosas que la lista supera más de lo que puede abarcar mi mente, me siento incapaz. Y siento las ganas de decir " quien quiera que me quiera", pero tal como están las cosas por no querer, no me quiero ni yo. ¿Cómo puedo pretender que me quiera alguien?

Dicen que tengo un comportamiento prepotente. Lo tengo. Lo sé. ¿Y cómo cambiar algo que sueles utilizar como mecanismo de defensa? No sé ser de otra manera. No sé no ser fria cuando algo me hiere o me enfada. Y para colmo soy tan excesiva y obsesivamente perfeccionista en ciertas cosas que fomenta que sea así.

Estoy tan poco a gusto conmigo que me gustaria desaparecer, apagar mi mente pulsando un botón.
Necesito algo que me haga salir de aqui, que alguien me tire una cuerda a este pozo, porque me veo que no salgo de él. El problema es que no sé quien tiraria su cuerda por mi, porque la única persona que lo hacia está tratando de salir del pozo que yo misma le cavé.

¿Cómo puedo ser tan imbécil?

Al menos confio en que pronto saldrá el Sol. Dicen que siempre sale, tarde o temprano.




domingo, 2 de noviembre de 2014

Un silencio insilenciable

Y, si pudiera, las manillas girarían en sentido contrario, para poder sentir el roce cálido de tus labios con los mios. Regresaría al lugar donde comenzó todo y, a pesar de la música estridente, te susurraría que me encantas, que me perdería entre esa comisura de los labios, que me perdería en las verdes lagunas de  tus ojos escuchando lo fascinante de tus historias, me enamorararía de cada uno de tus gestos, y guardaría en la memoría cada una de tus risas.
Pero las manillas siguen girando en el mismo sentido, el roce se ha enfriado, el silencio reina y grita demasiado.

sábado, 1 de noviembre de 2014

El meteorito fugaz

En el fondo de mi corazón sé que es lo correcto, quiero creerlo.
Me arde el pecho al pensar que no vas a estar, me ha estado ardiendo durante toda la semana. Y aunque alargué el momento lo máximo posible, tal como hizo aquella estrella fugaz, acabó por apagarse y yo quedándome con la ilusión falsa en los ojos.
Jamás pensé que esto me ocurriera a mi. A mi, que soy la romántica número uno de la lista. Y en cambio,aqui me tengo a mi misma delante de la pantalla intentando sacar todo lo que me está matando por dentro.

Le quería, le quería y me emocionaba cada tarde cuando le veía, me ponía nerviosa cuando patinaba a su lado, o cuando corría detrás mio por las escaleras. Y aún no entiendo por qué dejó de emocionarme. Podría haber sido la historia perfecta. Él me amaba locamente, yo sonreía e incluso me cabreaba menos de lo que suelo normalmente. Le quería y cuando lo decía no me sonaba como una nota distante, sino como la melodía perfecta.
Pero sin venir a cuento, no supe arropar la llama que calentaba todo eso y mucho más, y con un leve viento ,del que ni me di cuenta, se apagó.

No importó la cantidad de cerillas que utilizaramos para volver a encenderla. Paseos en moto preciosos, risas que se te metian en el alma, sexo desenfrenado, cuevas heladas,duchas calientes ...todo. Y yo como una estúpida viendote y viendome tan felices. ¿Qué me ocurrió?

Me odio en cierto modo. Dejarte a ti. A ti, que eres el más honesto de los hombres, el corazón más puro y la paciencia más ferrea que he visto. Quiero a tu persona, a tu risa, a tus abrazos sinceros, a tu inteligencia ávida, a nuestras idioteces, pero no de la manera que debiera, y eso sí que son puñales.

No es que dudo encontrar a una persona como tú, es que sé que no lo voy a hacer. Pero al menos mantengo la esperanza de que algún día volvamos a reirnos juntos, estando uno fuera de la tienda de campaña y el otro dentro. ¿Sería eso demasiado?¿Podrá ser posible?¿Cuánto tiempo tardaremos? Y a todo eso, no lo sé.