Empecé a quererte el día en que te abandoné. Fueron las palabras que él dijo cuando, diez años después, se la encontró por mera casualidad en un café. Ella sonrió, le dijo «hola, te quiero», pero de sus labios sólo salió «hola, ¿qué tal?». Estuvieron horas conversando hasta que él, en ese tipo de cosas siempre era él quien perdía la vergüenza por más vergüenza que le diera lo que había hecho (¿cómo pude dejarte?, ¿cómo fui tan imbécil hasta el punto de no darme cuenta de que todo lo que quería estaba en ti?), le dijo con toda la naturalidad del mundo que quería acostarse con ella. Primero, ella pensó en abofetearlo y después en amarlo toda la tarde y toda la noche; a continuación pensó en huir de allí y después en amarlo toda la tarde y toda la noche y, al final, decidió no decir nada y, lentamente, ocultando las lágrimas de los ojos, lo abandonó de la misma manera que él la había abandonado una década antes. No era una venganza, ni siquiera un castigo; sólo sintió que estaba tan perdida dentro de lo que sentía que tenía que irse lejos de allí para llegar dentro de sí. Pensó que probablemente fuera eso lo que le había sucedido aquel lejano día en que la había dejado, sola y retorcida de dolor en el suelo, para no volver nunca más.
De todo lo que quiero, tú eres lo que más me apasiona.
Fueron las palabras que ella dijo unos minutos después, cuando él, obstinado, la siguió hasta el final de la calle en hora punta. Estaban frente a frente, todo el mundo pasaba por su lado sin advertir que allí se decidía el futuro del mundo. Él dijo: «me casé con otra mujer para poder amarte en paz». Ella dijo: «me casé con otro hombre para que otro ruido te acallara en mí». Aunque la verdad es que ni el uno ni la otra dijeron nada de eso porque ni el uno ni la otra eran poetas. Pero lo que las palabras de uno («te quiero con locura») y las palabras de la otra («te quiero con locura») dijeron fue eso mismo. Entonces, la calle se paralizó ante su abrazo.
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"Prometo Equivocarme",
bestseller de Pedro Chagas Freitas
http://www.planetadelibros.com/prometo-equivocarme-libro-202213.h
viernes, 22 de abril de 2016
viernes, 15 de abril de 2016
3 meses.
He llegado a pensar que te olvidaba. Que no estabas y no me hacias falta. He llegado a repetirme hasta saciarme "no lo merece" y pensar que no lo merecías, o querer pensarlo. He llegado a pensar que por no tener nada tuyo, las calles iban a parar de tener tu nombre, los olores no iban a oler a momentos y no buscaría tu mirada entre la gente. Pero me equivoqué.
Me equivoqué cuando pensé que sería fácil odiarte, cuando decidí rellenar mi vida con gente cuando en el fondo me hacias falta únicamente tú, me equivoqué las veces que marqué tu número y no llamé, las veces que escribí viéndote en linea y no envié nada. Y cuando me armé de valor y de equivocaciones llevaba el saco lleno, volví a equivocarme cuando pensé que oir tu voz no me dolería.
Al menos puedo decir que no me equivoqué en una cosa, sabía que no llamarías, porque en el fondo siempre fue así, tú no me querías.
Me equivoqué cuando pensé que sería fácil odiarte, cuando decidí rellenar mi vida con gente cuando en el fondo me hacias falta únicamente tú, me equivoqué las veces que marqué tu número y no llamé, las veces que escribí viéndote en linea y no envié nada. Y cuando me armé de valor y de equivocaciones llevaba el saco lleno, volví a equivocarme cuando pensé que oir tu voz no me dolería.
Al menos puedo decir que no me equivoqué en una cosa, sabía que no llamarías, porque en el fondo siempre fue así, tú no me querías.
sábado, 9 de abril de 2016
Intento 1116/116
Te escribí. Como tantas veces he hecho, hice y haré a lo largo del tiempo que te alojes en mis pensamientos, una duración indeterminada. Te escribí aquella mañana con la ilusión de quien cierra los ojos y no quiere ver la realidad. Te escribí que hacía una buena mañana cuando sujetaba las lagrimas con finos hilos de esperanza, de que quizás era demasiado negativa, demasiado niña como tú decías, demasiado lo que fuera pero que tarde o temprano tú ibas a ser la imagen que conocí un día de verano. Esperándote en la puerta de mi casa, una simple llamada, te escribí simple y llanamente esperando que tú pensaras en mi como lo hacia yo cada día. Pero no tuve el valor de enviarte nada. Asi que simplemente lo borré, con la esperanza de que algún día pudiese escribirte realmente.
sábado, 2 de abril de 2016
2 de Abril
Parece que lo único que va a perdurar de este día es el ticket que guardo en mi cartera, ese en el que pone las medidas de lo que nos iba a unir para el resto de nuestras vidas. Y soy consciente de que ni la tinta perdurará más de dos años; cada vez, como el recuerdo, irá disminuyendo su tono hasta que un día será un simple papel blanco al igual que tú serás un mero transeúnte con el que había imaginado una vida. Y aunque digan que de sueños se vive, no dijeron que hay sueños que matan, que te arrebatan el sueño y las ganas de volver a soñar.
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