Parece mentira que lo que se suponia ser eterno al final tuvo la duración más corta pensada. Parece mentira que estuvimos a 90 días de decir "sí, quiero" a lo que sería pasar la vida juntos. Cuando en realidad no suspiste aguantar un solo fallo. Un único fallo. ¿Y cómo arreglar algo cuando se ha roto por todos los lados posibles? Mi mente jamás pudo asimilar que dejases que todo pasase delante de tus ojos y jamás quisiste pararlo, solo los cerraste y dejaste que cada cosa siguiera su cauce. Hasta llegar a este momento, donde no recuerdo tu rostro apenas y me obligo a confundir tu número de teléfono para así jamás volver a marcarlo.
jueves, 18 de febrero de 2016
Nada es tan fácil como parece
No puedo decir que no te eche de menos. De hecho lo hago cada día, intento recordar tu rostro aunque éste ya no aparezca tan fácilmente ante mis ojos, intento no olvidar tu voz, esa sonrisa que me tenía loca, y aquellos brazos que me abrazaban fuerte. Pero es inevitable, el tiempo pasa, y al final solo se están quedando las promesas rotas y las ilusiones incumplidas como únicas huéspedes de mi mente, y aún asi, con fecha de caducidad. No puedo decir que no te eche de menos, pero cada día es más fácil imaginar una vida lejos de ti, a 800km de distancia.
Parece mentira que lo que se suponia ser eterno al final tuvo la duración más corta pensada. Parece mentira que estuvimos a 90 días de decir "sí, quiero" a lo que sería pasar la vida juntos. Cuando en realidad no suspiste aguantar un solo fallo. Un único fallo. ¿Y cómo arreglar algo cuando se ha roto por todos los lados posibles? Mi mente jamás pudo asimilar que dejases que todo pasase delante de tus ojos y jamás quisiste pararlo, solo los cerraste y dejaste que cada cosa siguiera su cauce. Hasta llegar a este momento, donde no recuerdo tu rostro apenas y me obligo a confundir tu número de teléfono para así jamás volver a marcarlo.
Parece mentira que lo que se suponia ser eterno al final tuvo la duración más corta pensada. Parece mentira que estuvimos a 90 días de decir "sí, quiero" a lo que sería pasar la vida juntos. Cuando en realidad no suspiste aguantar un solo fallo. Un único fallo. ¿Y cómo arreglar algo cuando se ha roto por todos los lados posibles? Mi mente jamás pudo asimilar que dejases que todo pasase delante de tus ojos y jamás quisiste pararlo, solo los cerraste y dejaste que cada cosa siguiera su cauce. Hasta llegar a este momento, donde no recuerdo tu rostro apenas y me obligo a confundir tu número de teléfono para así jamás volver a marcarlo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario