He encontrado un ticket al fondo de mi cartera, bien escondido, que dice "Aparcamiento abonado 103", y he tardado realmente unos segundos en recordar de qué era, hasta que he visto "Benidorm". Y todo ha vuelto como una ola que choca de golpe contra las rocas, me vino a la mente nuestra primera pelea a la mente. Realmente habíamos discutido anteriormente, pero nunca hasta el punto de plantearnos si realmente queríamos ver al otro. Esa vez sí fue así. Esa vez igual debió ser la vez que nos mostrase que no estábamos hechos el uno para el otro, demasiado tozudos, demasiado peleones, demasiado lo que fuese que nos alejaba y nos juntaba. Ese día debió de terminar todo, o más bien no haber empezado nada, porque tras él vino el "sí" que lanzó mi vida por los aires.
Y es que igual para ti nada ha cambiado, igual para ti tan solo he sido un parón en tu vida, pero para mí no. Para mí lo fuiste todo. Fuiste mis ganas, mi seguridad, mis expectativas de vida, el único soporte que quería tener, creía que eras el bote salvavidas cuando hubiese tormenta. Y acabaste siendo tú la tormenta.
He tardado meses en entender que nuestro amor era tóxico, porque centraba el mundo en ti y tú en mi. He tardado más meses aún en entender que no me haces falta para ser feliz, y que otra persona valorará o verá lo que tú no viste.
He tardado meses en aceptarme a mí misma que me estaba mintiendo, que seguía pensando en ti a diario, y seguía idealizandote, seguía buscando excusas a tu comportamiento o forma de ser. Ahora entiendo que no las hay, quizás para ti todo lo que hiciste fue lógico, quizás te arrepentiste pero no supiste remediarlo, quizás me odies, o quizás me sigas queriendo y me pienses. Al final he comprendido que da lo mismo, los días pasan y la vida sigue, que no puedo odiarte porque al fin y al cabo un día me hiciste feliz, pero si puedo dejarte estar como un recuerdo agridulce.