jueves, 25 de abril de 2013

Me encanta.


Ese gris que hace el contorno del ojo, mezclándose lentamente con un verde oscuro y un amarillo , como si el Sol iluminase sus ojos , se acerca a sus pupilas. Unas lineas marrones , rectas, decoran por encima ,como si de un dibujo perfecto se tratase.Y si dijese que me gustan más de ellos, es esa chispa de alegría continua, esa risa ronca cuando digo alguna tontería.
También me encanta cuando se aprieta contra mi, y como si fuese un gato se remueve contra mi cara , casi ronroneando.
No puedo evitar sonreir siempre que estamos en su casa y me quedo sin calcetines. Despierto a la fiera. Y acabamos abrazados besándonos, como dos estúpidos entre risas.
Me encanta cabrearme solo para que él me diga “ eh, conmigo no estás enfadada ,¿eh? Conmigo no, mírame , a ver, madre mía que fea estás así ,eh? Con el buen tiempo que hace y tú así de fea. “.
Me encanta porque cuando escribo sobre él no puedo escribir una entrada seguida, perfecta y bonita, porque me acuerdo de todas sus tonterías, de todas esas cosas que me hacen reírme cada día, y es que no paso un día sin haber sonreído una vez gracias a él , porque él es tan … tan Daniel Sebastian Martinez Sanchez, pero más Sebastián que Daniel, y casi Jorge, casi pero no ,porque nació un día antes. Y le quiero. Le quiero porque apareció cuando menos lo esperaba, cuando menos quería que apareciese alguien , cuando más me costaría querer a alguien, pero era quien necesitaba a mi lado. Y lo consiguió , consiguió sacarme sonrisas cuando nadie, consiguió hacer que me diese cuenta de cosas que nadie más me había mostrado, consiguió enamorarme por su inteligencia, por su humor estúpido, y por esas cosas que no comprendo pero que al verlo digo : es que es él.

martes, 16 de abril de 2013

El tiempo.


Es curioso como el tiempo pasa, transcurre lentamente a veces, y otras parece que pasa volando a nuestro lado y no nos damos cuenta de que es el tiempo de nuestras vidas. Es curioso volver la mirar atrás y observar como las cosas cambian con cada una de tus elecciones, por pequeñas, por insignificantes que parecen, luego suponen un giro brusco en tu vida que jamás imaginarias.
Jamás pensé que llegaria el día en el que cogiese a otra persona de la mano, que quisiera perder mi tiempo con otra persona, que hiciera planes de futuro. Me da miedo el compromiso, porque después de un “ y haremos..“ muchas veces viene el “ al final no lo hicimos“, y el peor dolor es el de imaginar tanto y quedarte con tan poco. 

Pero aquí estoy, intentandolo de nuevo, después de que las estaciones cambien, de noches tristes o divertidas, de tardes observando como cae la lluvia o sintiendo el aire en el pelo al patinar. Las heridas en mi tardan mucho en sanar, y la verdad es que no sé si sanará todo lo que se me desgarro algún día, pero no pierdo la esperanza de que puedo ser plenamente feliz. Me gusta pensar que no estoy sola, que cuando me derrumbe tendré sus brazos como pilares fuertes para sujetarme. Al menos por ahora, sin pensar en un futuro, me hace fuerte y feliz. 

Si soy totalmente sincera, me aterra la idea de caer. De que algo salga mal de nuevo, por pequeño que sea, no lo soportaria. No sé si tengo miedo a la soledad o a estar con una persona y sentirme sola, lo cual se me haría un tanto familiar. Tengo pánico a volver a pedir lo que no se me puede dar y caer en una decepción.