Ese gris que hace el contorno del ojo,
mezclándose lentamente con un verde oscuro y un amarillo , como si
el Sol iluminase sus ojos , se acerca a sus pupilas. Unas lineas
marrones , rectas, decoran por encima ,como si de un dibujo perfecto
se tratase.Y si dijese que me gustan más de ellos, es esa chispa de
alegría continua, esa risa ronca cuando digo alguna tontería.
También me encanta cuando se aprieta
contra mi, y como si fuese un gato se remueve contra mi cara , casi
ronroneando.
No puedo evitar sonreir siempre que
estamos en su casa y me quedo sin calcetines. Despierto a la fiera. Y
acabamos abrazados besándonos, como dos estúpidos entre risas.
Me encanta cabrearme solo para que él
me diga “ eh, conmigo no estás enfadada ,¿eh? Conmigo no, mírame
, a ver, madre mía que fea estás así ,eh? Con el buen tiempo que
hace y tú así de fea. “.
Me encanta porque cuando escribo sobre
él no puedo escribir una entrada seguida, perfecta y bonita, porque
me acuerdo de todas sus tonterías, de todas esas cosas que me hacen
reírme cada día, y es que no paso un día sin haber sonreído una
vez gracias a él , porque él es tan … tan Daniel Sebastian
Martinez Sanchez, pero más Sebastián que Daniel, y casi Jorge, casi
pero no ,porque nació un día antes. Y le quiero. Le quiero porque
apareció cuando menos lo esperaba, cuando menos quería que
apareciese alguien , cuando más me costaría querer a alguien, pero
era quien necesitaba a mi lado. Y lo consiguió , consiguió sacarme
sonrisas cuando nadie, consiguió hacer que me diese cuenta de cosas
que nadie más me había mostrado, consiguió enamorarme por su
inteligencia, por su humor estúpido, y por esas cosas que no
comprendo pero que al verlo digo : es que es él.