Es curioso como el tiempo pasa,
transcurre lentamente a veces, y otras parece que pasa volando a
nuestro lado y no nos damos cuenta de que es el tiempo de nuestras
vidas. Es curioso volver la mirar atrás y observar como las cosas
cambian con cada una de tus elecciones, por pequeñas, por
insignificantes que parecen, luego suponen un giro brusco en tu vida
que jamás imaginarias.
Jamás pensé que llegaria el día en
el que cogiese a otra persona de la mano, que quisiera perder mi
tiempo con otra persona, que hiciera planes de futuro. Me da miedo el
compromiso, porque después de un “ y haremos..“ muchas veces
viene el “ al final no lo hicimos“, y el peor dolor es el de
imaginar tanto y quedarte con tan poco.
Pero aquí estoy,
intentandolo de nuevo, después de que las estaciones cambien, de
noches tristes o divertidas, de tardes observando como cae la lluvia
o sintiendo el aire en el pelo al patinar. Las heridas en mi tardan
mucho en sanar, y la verdad es que no sé si sanará todo lo que se
me desgarro algún día, pero no pierdo la esperanza de que puedo ser
plenamente feliz. Me gusta pensar que no estoy sola, que cuando me
derrumbe tendré sus brazos como pilares fuertes para sujetarme. Al
menos por ahora, sin pensar en un futuro, me hace fuerte y feliz.
Si soy totalmente sincera, me aterra la
idea de caer. De que algo salga mal de nuevo, por pequeño que sea,
no lo soportaria. No sé si tengo miedo a la soledad o a estar con
una persona y sentirme sola, lo cual se me haría un tanto familiar.
Tengo pánico a volver a pedir lo que no se me puede dar y caer en
una decepción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario