Su risa resuena alta , creando un eco
en la habitación. Escucho el silencio interrumpido por sus
respiraciones que comienzan a tranquilizarse, y siento como su pecho
sobre el que estoy acostada comienza a bajar y a subir a un ritmo
equilibrado. Me observa, veo en sus ojos el amor, como si fuera un
dibujo que se pudiera observar, veo cierta admiración, un deseo de
aferrarse a algo tan fuerte y no soltarlo jamás, veo mi propio
reflejo : una chica con una sonrisa me observa, parece feliz, parece
enamorada, su reflejo, el mio, me mira ahora como sorprendido. Él me
acerca a sus suaves labios y me besa. Y dejo de emparanoyarme por si
soy feliz o no, por si soy o no una chica enamorada, por como deberia
estarlo o que deberia hacer. Me sumo en ese momento de paz interior,
entre sus brazos todo parece tan sencillo que me olvido de lo que me
rodea. Y en esos momentos, he de admitir que soy yo la que se aferra
a ese momento, a permanecer en ese momento de tranquilidad, donde no
me preocupa nada, donde sé que el me adora, que me quiere como soy,
y por una vez creo en mi fuero interno que solo a mi me quieren así,
que soy realmente la princesa a la que quieren, y que no hay arpias
de por medio creando en mi mente pesadillas que no me dejan dormir.
Es raro explicar esta sensación porque jamás me habia sentido tan
segura de alguien, de que no me va a herir, no va a herir mi orgullo,
no le dirá palabras bonitas a otra que no sea yo y se lanzará
estupidamente contra aquel que me diga cosas que puedan herirme.
Siempre he soñado con ello, con sentir que soy la única ante los
ojos de la persona que me coge de la mano, y en los tiempos que
corren es tan dificil que parece sacado de una novela, y podrían
decirme que al fin y al cabo todos los hombres tienen deseos hacia
las modelos sacadas de revistas de Play Boy, pero creo que él no,
porque no veo en sus ojos más que mi reflejo. Tal vez solo sean
paranoias mias, tal vez solo sea un deseo mio y por ello trato de
creermelo, pero espero que no sea así. Porque es una de las cosas
que me impulsan a quererlo con fuerza cada día.
Y ahora sé que así es cuando no se
tienen motivos para estar celosa, que antes si los tuve en mi
momento, y esta relación me está mostrando más de lo que jamás
imaginé que me mostraria.

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