Hay muchos hombres en el mundo. Los hay
con sonrisas enormes y con el corazón más grande aún , los hay
roines,mentirosos,los hay egocéntricos, también están los
pasotistas , los enamorados,los fieles y los infieles, y los que
jamás querrán a nadie. Y entre todos esos, y los muchos que no he
nombrado, está él. Y no sabría decir en que grupo meterlo,pero si
tuviera que describirle debería compararle con una mañana de verano
cuando el Sol comienza a salir e ilumina todo tiñiendo el cielo de
colores preciosos , que no se podrían comparar con ningun cuadro. Él
es la brisa tenue de la mañana, el calor suave de los rayos
matutinos , y las ganas de pasar un día único. Si sabeis cómo es
la sensación de cuando observas todo lo que te rodea y sientes que
nada podría estar mejor de como está, sabeis como me siento cuando
estoy con él. Sabeis que jamás querríais abandonar ese momento, y
que por eso mismo no quiero imaginar el día en que no forme parte de
mi, de mi día a día, de mi sonrisa, de mis ganas de vivir un día
al máximo y las noches sin dormir.
Es único. Única es la forma en la que
me trata, como nunca me han tratado, como siempre soñé pero no creí
posible. Única es la forma en la que me mira a los ojos, y me hace
ver a través de ellos cuando yo cierro los mios y me niego a
abrirlos. Y él que ,tan tonto, piensa ser uno más, comparable a
todos aquellos hombres, no comprende que es la mañana y el
anochecer de mis días y se pregunta “¿Por qué me quiere?“, y
yo le contesto que porque es él, y no otro, solo él. Únicamente
él.
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