Me haces sonreir. Me haces sentir que todo gira en torno a esa luz que irradia tu sonrisa, y que por suerte he podido atrapar en un video, y sí, por ella daría todo.
Me haces sonreir, y es que a veces simplemente camino pensando en nuestras cosas, con el "jummmm" en la boca y la sonrisa pícara de esas "broncas" en las que fingimos cabrearnos por todo, y que siempre acaban con un " me encantas" combinado con un poco de " te quiero" y de postre un " Sabes qué? Que yo más." con un toque de risas atontadas.
Me haces sonreir incluso cuando comprendo que ya nos comprendemos mejor, que tu voz ya no es una extraña y no te sorprendes que te reconozca si me llamas de otro número; cuando veo que podemos contarnos todo; cuando recuerdo a nuestros Juanca y Penélope, nuestros supuestos amores platónicos y cómo los conocimos, esa nube sospechosa que acabó siendo lluvia mientras observabamos a las osas vagas, la primera vez que cenamos en el Buenos Aires -si no recuerdo mal el nombre del sitio ese que está encima de la montaña-, nuestras duchas y los "así está fria y asi está demasiado caliente, ay, no puedo, no encuentro el punto intermedio" y acabar con besos sin importar la temperatura del agua; cuando algo que antes habria acabado en enfado, ahora pasa suavemente de largo con palabras cálidas; cuando me doy cuenta que cada uno damos de nosotros mismos lo mejor que tenemos al alcance del otro, con un cartel que dice: "Coge todo lo que quieras, pero quédate".
Me haces sonreir porque no me hacen falta muchas cosas para ser feliz, pero desde hace muy poco, no me imagino ese poco sin tu presencia.
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