Parece que lo único que va a perdurar de este día es el ticket que guardo en mi cartera, ese en el que pone las medidas de lo que nos iba a unir para el resto de nuestras vidas. Y soy consciente de que ni la tinta perdurará más de dos años; cada vez, como el recuerdo, irá disminuyendo su tono hasta que un día será un simple papel blanco al igual que tú serás un mero transeúnte con el que había imaginado una vida. Y aunque digan que de sueños se vive, no dijeron que hay sueños que matan, que te arrebatan el sueño y las ganas de volver a soñar.
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