Estamos al borde del medio año y yo te he perdonado todo. Quizás simplemente porque tampoco iba a cargar con un odio a cuestas de forma eterna, o quizás porque me doy cuenta que te amé con el sindrome de Ana Karenina y que no podía esperar más de lo que eras. No fui realista.
Y estamos al borde de medio año y mi vida es mucho más complicada que cuando mi única preocupación era qué ibas a querer de cenar, y aún así, no la cambiaría.
Es muy interesante leerte. Esperar de los demás nunca es bueno, ni si quiera de uno mismo. Pero eso ya lo sabes. No es fácil aprender a dejarse llevar, a vivir el momento, sin más, y disfrutar de lo que ese momento tenga que ofrecerte, recibirlo, abrazarlo, aceptarlo y disfrutarlo. Nos perdemos en el incoformismo de lo que nos gustaría que fuese, distanciándonos de lo que tenemos delante, alejándonos de nosotros mismos, olvidándonos de observar, olvídandonos de escuchar, perdiéndonos en el ruido de nuestra propia mente. No es tarea fácil, desde luego. Un saludo.
ResponderEliminarLo sé, por suerte las experiencias nos hacen cambiar de parecer de lo que es una relacion sana, un sentimiento sano, con el tiempo. Asi que bueno, realmente es inevitable que cuando has querido a alguien y has tenido apego sigamos sintiendo su falta, aún disfrutando de la vida diariamente siempre llega un momento aunque sea breve en el que te paras a pensar y notas que te falta. Una falta que un dia obviamente no sentirás porque ya se irá el apego...
EliminarGracias por leerme. Un saludo.