jueves, 7 de marzo de 2013

El tiempo.

Rosas eternas. Me resulta gracioso el nombre, ¿quién pensó que algo pudiese ser realmente eterno? Ah, cierto, yo también soñé algún día con que lo eterno fuese una realidad y no solo un sueño, una fantasía creada por nuestra mente, el deseo de creer que algo es infinito.
En realidad estas rosas son tan falsas como la gran mayoría de relaciones , son bonitas, preciosas por fuera, pero para tratarlas, para que fueran tan inmortales comos son han pasado por miles de químicos para que ahora aguanten. Las relaciones en cierto modo se asemejan : nos hacen cambiar aunque no lo deseemos, debemos romper nuestras barreras, tranquilizarnos cuando realmente deseamos matar a la persona que tenemos delante, y todo para conservar esa belleza , esa que sabemos que algún día sin más se irá, veremos como los pétalos irán cayendo, uno a uno, hasta que no quede más que el tallo, y esas dos personas que se querían tanto no serán más que conocidos, personas que antes habían formado una preciosa flor llena de recuerdos ,momentos, y vitalidad.

¿Entonces por qué existe el odio? Se preguntaran muchos, supongo que porque en una flor no se puede culpar a nadie de que los pétalos se caigan, y en una pareja sí, alguien dijo lo que no debía, el otro hizo algo, y al final los dos tienen culpa, y queda odiar aquello que hizo que todo se fuera al traste, y en consecuencia a esa persona que te hizo ver lo bello, pero también como es sentirse sin ello.


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