Rosas eternas. Me resulta gracioso el nombre, ¿quién pensó
que algo pudiese ser realmente eterno? Ah, cierto, yo también soñé algún día
con que lo eterno fuese una realidad y no solo un sueño, una fantasía creada
por nuestra mente, el deseo de creer que algo es infinito.
En realidad estas rosas son tan falsas como la gran mayoría
de relaciones , son bonitas, preciosas por fuera, pero para tratarlas, para que
fueran tan inmortales comos son han pasado por miles de químicos para que ahora
aguanten. Las relaciones en cierto modo se asemejan : nos hacen cambiar aunque
no lo deseemos, debemos romper nuestras barreras, tranquilizarnos cuando
realmente deseamos matar a la persona que tenemos delante, y todo para
conservar esa belleza , esa que sabemos que algún día sin más se irá, veremos
como los pétalos irán cayendo, uno a uno, hasta que no quede más que el tallo,
y esas dos personas que se querían tanto no serán más que conocidos, personas
que antes habían formado una preciosa flor llena de recuerdos ,momentos, y
vitalidad.
¿Entonces por qué existe el odio? Se preguntaran muchos,
supongo que porque en una flor no se puede culpar a nadie de que los pétalos se
caigan, y en una pareja sí, alguien dijo lo que no debía, el otro hizo algo, y
al final los dos tienen culpa, y queda odiar aquello que hizo que todo se fuera
al traste, y en consecuencia a esa persona que te hizo ver lo bello, pero
también como es sentirse sin ello.

No hay comentarios:
Publicar un comentario