Llueve. Y cae todo lo que me ha faltado llorarte, cae la lluvia que ha faltado ver contra los cristales de aquel piso que deciamos ser perfecto, llueven minutos de ilusion por teléfono, sonrisas a la pantalla del móvil, llueve esa milésima de segundo de nervios que tardaba a responder a la llamada si tu número era el que marcaba. Llueve y el frio húmedo cala hasta los huesos. Y recuerdo la discusión por cual de los sitios era más húmedo, y ahora veo que llueven mis ojos y sé que los tuyos ni se han empañado al pensar en aquellas cálidas caricias.
Llueve, y sé que tengo que soportarlo y no pensar en aquella emoción que sentía cuando iba en aquel tren de alta velocidad para verle y faltaban apenas quince minutos para que se anunciara "proxima parada: Oviedo", oía su risa cuando me decía:
- ¿Sabes? Está lloviendo
+ Dijiste que hacia buen tiempo...
- ¡Y lo hacía! Pero vienes tú...
+Ah, de acuerdo, o sea que llueve si vengo... Ya te vale.
- Da igual si llueve, tú eres mi Sol.
+ Ya, pero va a hacer frio...Tienes el termostato roto...
- ¿Frio?¿Pero qué clase de rusa dice que hace frio si hacen 16 grados?
+ Me cago en todo si hacen 16 grados...Dime que es mentira
- No...
Y me truena el alma de pensar que esto es lo correcto, así que tendré que seguir viendo como llueve, hasta que salga el Sol.
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