miércoles, 27 de mayo de 2015

Pequeña pausa.

Y así, sin más, te das cuenta que ninguna historia de novela tiene un final feliz. Que te caes del cielo a la velocidad del coche que iba a 300km por hora, que te estampas contra un suelo tan duro como siempre. Que no, que no sois capaces de superar esas dificultades tan duras como el asfalto, que no rompereis muros por estar juntos, que las historias de amor de las peliculas son ficción. Esa ficción que quizás tratamos de imitar siempre para ser felices, y olvidamos que la novela acaba con la parte bonita, pero las hojas siguen sin tinta. Que ningún final es feliz, y son todos el mismo, resumido en lágrimas y noches de desesperación.

Y así, sin más, ves por el suelo todas las ilusiones, las palabras vuelan como hojas de cuaderno arrancadas y tiradas por el aire, y las hojas que faltan por escribir están desconsoladamente arrugadas sabiendo que no van a ser la continuación de nada. El corazón te sangra la tinta que faltó por poner, y el alma te llora la alegría que soltaste con carcajadas y con los ojos iluminados de amor. Quizas es que el karma existe dentro de nosotros, no podemos exigir ser completamente felices. Y yo lo fui, por tan solo 3 dias enteros y la mitad de otro.

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