lunes, 21 de diciembre de 2015
Seguridad es muy puta
Quizás no escribimos porque no sabemos qué decir. Quizás porque los ciclos se cierran o nosotros forzamos a la vida para que pase con los ojos cerrados por aquellos callejones que nos hacen estremecer y nos asustan. Quizás es porque somos felices. O quizás es porque tememos recordar cuando lo fuimos y llevar a comparaciones. Quizás no escribimos porque esperamos que la vida supere a la ficción. Ilusos.
No podría negar que la Seguridad es muy puta, va para donde le pagan más, un día se queda en el Presente y otra vuelve corriendo a los brazos del Pasado, dejando a un presente desolado con las lágrimas en los ojos. Pasado es más romántico y fácil de domar, porque los recuerdos siempre vienen moldeándose a lo que ella quiere, no muestran nada malo. Presente es real, intenso, vívido, a veces un infierno y otras el cielo de las pinturas de Da Vinci o Miguel Angel.
Y así es como en un triángulo amoroso, la Razón a veces se pierde entre el entramado, y Corazón tan sensible como siempre llora mientras la Mirada no muestra signos de sensibilidad.
Y mientras ocurre todo esto, yo, solo espero a veces, por no decir siempre, cruzarme con Tranquilidad y que me arrope como a la niña que jamás dejé de ser.
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