Soy ambiciosa. Soy demasiado soñadora. Soy cabezota. Soy niña, ya que no quiero abrir los ojos cuando me dicen que algo es imposible.
Me gustan las cosas tan pequeñas que nadie encuentre en ellas el encanto, amo las cosas tan grandes que superen mis expectativas gigantes. Me gustan las cosas sencillas como las caricias en la espalda después de hacer el amor lentamente, y amo aquellos suspiros de cansancio después de caer rendida tras una noche de sexo desenfrenado.
Mis ojos arden de felicidad cuando soplo las velas de la tarta de cumpleaños, cuando me tapan los ojos y veo un regalo, o cuando voy subida en la moto y siento el frio viento en el rostro.
No me gusta decir las cosas en orden, porque mis pensamientos son como pequeñas pulgas, como mis risas repentinas, como mis preguntas llenas de curiosidad. Trato de controlar las veces que me sonrojo, y amo cuando no puedo evitarlo.
Supongo que en realidad mi mayor error es que me gustan muchas cosas. Soy demasiado ambiciosa.
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