viernes, 25 de octubre de 2013

Un baile soñado.



Miro sus ojos, oscuros, observandome ,mientra la música resuena alta, y nosotros giramos a un ritmo en el que todo el mundo desaparece relentizado a nuestras respiraciones. No le conozco, pero ahi estamos, bailando una canción que quizás comience a tener significado a partir de esta misma noche.
Mi mente se piedre en su sonrisa, grande, blanca, deslumbrante. Como él.Mis pies, a menudo torpes, parece que vuelan ,mientras mis ojos no pierden segundo para poder fijarse en todo, y es que parece que todos mis sentidos hayan decidido rebelarse a mi cordura, y mi sonrisa escapa de mis labios.
Parece que la canción no desea terminar, y yo feliz me alegro en mi fuero interno, intentando no obsesionarme con que parece un ángel caido del cielo, y que ni siquiera sé su nombre. Siento su mano agarrandome la cintura, con firmeza, como si la hubiese cogido tantas veces, y yo me siento por un segundo cohibida con ese momento tan íntimo y tan normal a su vez.

Y entonces, como si el mundo hubiese decidido derrumbarse, la canción acaba, y me encuentro con mi salón, con una botella de whisky en mi tan conocida mesita,el reloj marca las dos de la madrugada, y veo como en el canal de música comienza a cantar una rubia desempampanante pero sin ningun dote ni pizca de melodiosidad en su voz. Suspiro y apago el televisor. Creo que es hora de ir a dormir.

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