En el fondo de mi corazón sé que es lo correcto, quiero creerlo.
Me arde el pecho al pensar que no vas a estar, me ha estado ardiendo durante toda la semana. Y aunque alargué el momento lo máximo posible, tal como hizo aquella estrella fugaz, acabó por apagarse y yo quedándome con la ilusión falsa en los ojos.
Jamás pensé que esto me ocurriera a mi. A mi, que soy la romántica número uno de la lista. Y en cambio,aqui me tengo a mi misma delante de la pantalla intentando sacar todo lo que me está matando por dentro.
Le quería, le quería y me emocionaba cada tarde cuando le veía, me ponía nerviosa cuando patinaba a su lado, o cuando corría detrás mio por las escaleras. Y aún no entiendo por qué dejó de emocionarme. Podría haber sido la historia perfecta. Él me amaba locamente, yo sonreía e incluso me cabreaba menos de lo que suelo normalmente. Le quería y cuando lo decía no me sonaba como una nota distante, sino como la melodía perfecta.
Pero sin venir a cuento, no supe arropar la llama que calentaba todo eso y mucho más, y con un leve viento ,del que ni me di cuenta, se apagó.
No importó la cantidad de cerillas que utilizaramos para volver a encenderla. Paseos en moto preciosos, risas que se te metian en el alma, sexo desenfrenado, cuevas heladas,duchas calientes ...todo. Y yo como una estúpida viendote y viendome tan felices. ¿Qué me ocurrió?
Me odio en cierto modo. Dejarte a ti. A ti, que eres el más honesto de los hombres, el corazón más puro y la paciencia más ferrea que he visto. Quiero a tu persona, a tu risa, a tus abrazos sinceros, a tu inteligencia ávida, a nuestras idioteces, pero no de la manera que debiera, y eso sí que son puñales.
No es que dudo encontrar a una persona como tú, es que sé que no lo voy a hacer. Pero al menos mantengo la esperanza de que algún día volvamos a reirnos juntos, estando uno fuera de la tienda de campaña y el otro dentro. ¿Sería eso demasiado?¿Podrá ser posible?¿Cuánto tiempo tardaremos? Y a todo eso, no lo sé.
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