jueves, 16 de abril de 2015

Capítulo 3

Es como un torbellino por dentro, te dan ganas de saltar, sonríes como si te la hubiesen dibujado con permanente, amenudo te sonrojas sin darte cuenta por tus pensamientos y sacudes la cabeza incrédulo de que te esté pasando a ti esto, que te hayas enamorado. Que te hayas enamorado sin razón y con la absurdez de la lejanía, y que la distancia desaparece con el grave timbre de su voz. Que el color del chocolate te recuerda a sus ojos, la lluvia te recuerda su calor y la música te transporta al pasado.
Y es que no hay mayor alegría que leerle por las mañanas, las llamadas inesperadas, su risa y esa complicidad que cada día aumenta con la ilusión a pesar de los kilómetros que nos separan.
Que no miento si digo que el corazón se me sale del pecho cada vez que leo un "me encantas" y la risa tonta se escapa de mis labios cuando me dicen "¿de verdad te has enamorado?".
Pues sí, así es, que me saquen la tarjeta que tengo que ponerle el asterisco: Propiedad de...

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