Me arde el alma de imaginarme en parajes que nunca he visto, que quizás nunca vea, que quizás vea pero en otro momento y de otra manera y no en la que lo deseo, pero me arde el alma cada vez que cierro los ojos. Los cierro y no puedo evitar recordar el asiento de aquel coche bajo mis piernas desnudas, como sonaba una canción de algún cantante que odiaba de fondo de nuestras conversaciones, mientras yo le guiaba con un " izquierda, no, no, no, derecha... bueno, si para allá " y él se reia de mi disléxia, donde cada minuto se llenaba de palabras o de miradas que decían más que las anteriores.
Alargabamos el tiempo con tal de disfrutar de esas pocas horas que teniamos para conocernos, para quizás enamorarnos de nuevo después de un año en el que habiamos olvidado el olor del otro, el sabor lento o apasionado de aquellos besos que se quedaron en un "continuará" -y, cómo tardó, joder, en llegar la segunda parte y qué breve fue-.
Apenas te has ido hace menos de una semana y me arde el alma imaginando estar ahi, a 900km de distancia de casa y a la vez en casa, entre tus brazos, esos brazos que no me soltaban la hora anterior de la despedida...<<¿Juegas al FIFA? ¿Qué equipo?>> y no podría haber recordado casi ni mi nombre, solo estaba pensando en que quedaban minutos para que se fuera, que quizas pasara otro año... Y su risa cuando no sabía responder y aún así le decía "pero si gano yo harás todo un día lo que yo diga" y él acepta con esa mirada de "sabemos quien tiene la razón, pero solo sigamos con este juego".
Y que seguramente me quede con promesas incumplidas de tomar chocolates calientes con churros observando nevar , ir a Rusia, de hacer desayunos por la mañana o conducir ese Mercedes E Coupe (tiquismiquis), de conocer a su hermano, de ganar al FIFA o perder -lo más seguro-, pero por una vez más me mantendré en vilo mientras transcurre el tiempo y me arde el alma imaginando parajes que nunca he visto y que quizás no vea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario